¿Qué busca
Bob Abreu en las menores de los Dodgers? ¿Debería retirarse, como algunos opinan?
¿Debe jugar hasta cuando pueda, a riesgo de ver disminuir sus notables
promedios?
El caso del Comedulce puede analizarse desde varios puntos de vista, pero es menester aceptar una cosa: él es el dueño de su carrera.
Algunos creemos que tiene una hoja de servicios brillante. Que su combinación de poder, velocidad y, en su mejor momento, defensa, le convirtieron en el pelotero más completo en la historia del beisbol venezolano en las grandes ligas.
Hay aficionados que opinan, como también lo han hecho con Omar Vizquel, que una estrella debe saber cuándo decir adiós, y decirlo en un momento alto de su carrera.
Luis Aparicio se marchó sin querer ser jugador suplente y Chipper Jones ha insistido en que este será su último año, a pesar de poner números estelares.
Esa decisión de Aparicio y Jones es tan respetable como la de Vizquel o Abreu. La profesión que escogieron tiene siempre un final trágico: cuando se está en la flor de la vida, alrededor de los 40 años de edad, hay que decir adiós para siempre a esa actividad que amas y te inspira.
Por eso, porque no estaríamos dispuestos a renunciar así de fácil a ser abogados, ingenieros o periodistas, es que debemos comprender qué vive aquel que se acerca al final de su camino en el deporte de alta competencia y aceptar que nadie más que él tiene derecho de juzgar la decisión de parar ya o intentarlo una vez más.
El caso del Comedulce puede analizarse desde varios puntos de vista, pero es menester aceptar una cosa: él es el dueño de su carrera.
Algunos creemos que tiene una hoja de servicios brillante. Que su combinación de poder, velocidad y, en su mejor momento, defensa, le convirtieron en el pelotero más completo en la historia del beisbol venezolano en las grandes ligas.
Hay aficionados que opinan, como también lo han hecho con Omar Vizquel, que una estrella debe saber cuándo decir adiós, y decirlo en un momento alto de su carrera.
Luis Aparicio se marchó sin querer ser jugador suplente y Chipper Jones ha insistido en que este será su último año, a pesar de poner números estelares.
Esa decisión de Aparicio y Jones es tan respetable como la de Vizquel o Abreu. La profesión que escogieron tiene siempre un final trágico: cuando se está en la flor de la vida, alrededor de los 40 años de edad, hay que decir adiós para siempre a esa actividad que amas y te inspira.
Por eso, porque no estaríamos dispuestos a renunciar así de fácil a ser abogados, ingenieros o periodistas, es que debemos comprender qué vive aquel que se acerca al final de su camino en el deporte de alta competencia y aceptar que nadie más que él tiene derecho de juzgar la decisión de parar ya o intentarlo una vez más.
Dicho eso,
veamos las opciones de Abreu. Al pasar por waivers y no ser tomado por algún otro
equipo, el panorama se le cerró.
Tenía tres caminos: el retiro, idea que rechaza; declararse agente libre y esperar una oferta diferente a la de Los Ángeles; o hacer lo que en definitiva hizo, empacar sus cosas y marcharse a triple A.
El nativo de Turmero pasó por algo similar a comienzos de campaña. Cruzó por waivers sin ser tomado y luego, como agente libre, fue contratado por los Dodgers.
Hay una diferencia básica entre esa vez y esta: su salario. Era lógico que antes no le tomaran en waivers, porque quien reclamara sus servicios reclamaría también su salario; convenía dejarlo pasar, a riesgo de que alguien más lo tomase, y negociar con él como agente libre, para pagarle el sueldo mínimo prorrateado, dejándole la responsabilidad de pagar la porción millonaria de su sueldo a su escuadra original.
En esta segunda oportunidad, el contrato de Abreu con los Dodgers era por sueldo mínimo. Quiere decir que nadie lo dejó pasar por estrategia financiera. Significa que al parecer nadie estaba dispuesto a ofrecerle un trabajo en las mayores de inmediato y que en el mejor de los casos tendría que ir a las menores en otro club. Si acaso.
Siendo así, su decisión tiene lógica, aunque incluya la humillación de ir a las menores por primera vez desde 1997. Optó quedarse con los azules, así fuera en triple A, para evitar el riesgo de que nadie entre los otros 29 equipos le ofreciera al menos eso.
Tenía tres caminos: el retiro, idea que rechaza; declararse agente libre y esperar una oferta diferente a la de Los Ángeles; o hacer lo que en definitiva hizo, empacar sus cosas y marcharse a triple A.
El nativo de Turmero pasó por algo similar a comienzos de campaña. Cruzó por waivers sin ser tomado y luego, como agente libre, fue contratado por los Dodgers.
Hay una diferencia básica entre esa vez y esta: su salario. Era lógico que antes no le tomaran en waivers, porque quien reclamara sus servicios reclamaría también su salario; convenía dejarlo pasar, a riesgo de que alguien más lo tomase, y negociar con él como agente libre, para pagarle el sueldo mínimo prorrateado, dejándole la responsabilidad de pagar la porción millonaria de su sueldo a su escuadra original.
En esta segunda oportunidad, el contrato de Abreu con los Dodgers era por sueldo mínimo. Quiere decir que nadie lo dejó pasar por estrategia financiera. Significa que al parecer nadie estaba dispuesto a ofrecerle un trabajo en las mayores de inmediato y que en el mejor de los casos tendría que ir a las menores en otro club. Si acaso.
Siendo así, su decisión tiene lógica, aunque incluya la humillación de ir a las menores por primera vez desde 1997. Optó quedarse con los azules, así fuera en triple A, para evitar el riesgo de que nadie entre los otros 29 equipos le ofreciera al menos eso.
¿Y hace
bien? ¿No le convenía más declararse agente libre, parar hasta noviembre y
jugar en Venezuela?
Él consideró que no, aunque tiene cierto sentido eso de creer que actuar en la LVBP pudiera ayudarle. Como sea, está en una verdadera encrucijada.
El brusco y hasta ahora irreversible descenso en el average y los extrabases sugiere que le queda poco. También el hecho de que sea visto básicamente como un designado. Pero hay una luz: su capacidad para embasarse. Ningún pelotero mediocre ronda los .360 de OBP como hizo él a su paso por la Liga Nacional.
Será interesante ver hasta dónde llega. Ojalá le acompañe la suerte.
Él consideró que no, aunque tiene cierto sentido eso de creer que actuar en la LVBP pudiera ayudarle. Como sea, está en una verdadera encrucijada.
El brusco y hasta ahora irreversible descenso en el average y los extrabases sugiere que le queda poco. También el hecho de que sea visto básicamente como un designado. Pero hay una luz: su capacidad para embasarse. Ningún pelotero mediocre ronda los .360 de OBP como hizo él a su paso por la Liga Nacional.
Será interesante ver hasta dónde llega. Ojalá le acompañe la suerte.
Publicado en El Nacional, el domingo 12 de agosto de 2012.

Como siempre, excelente analisis Ignacio. Sin embargo, aunque como dices el es dueno de su carrera tampoco esta mal que fijemos posicion.
ResponderEliminarEl "come dulce" es sin duda el pelotero venezolano mas completo que ha pasado por las GL, su combinacion de herramientas en un verdadero ejemplo de ello, ademas de su gran OBP.
Sin embargo, y aun cuando robe las 2 bases q le faltan para las 400, no creo que alargando mas el retiro pueda sacar los 14 hrs q le faltan para los 300 y "redondear" mas sus numeros. Al ritmo actual necesitaria 1400 turnos.
Lo siento mi gran Bob Kelly Abreu, tu hora llego, solo que no lo aceptas.
Un gran abrazo y espero equivocarme!!
Excelente análisis, a todos les llega el retiro y es evidente que el amor del gran Bob por el béisbol es infinito. Lo que desea es seguir jugando hasta cuando pueda y eso es admirable.
ResponderEliminarDicen que los Dodgers planean subirlo nuevamente cuando se expanda el roster a 40, en septiembre. No sabemos lo que sucede en el clubhouse, quizás Mattingly, quien conoce al Bobby desde sus años en los Yankees, le dio su palabra de llamarlo de vuelta el último mes. Seguramente, buscará esas 2 bases robadas que menciona Domingo y colgará los guantines. Debería venir a Venezuela, donde siempre será bienvenido, y mostrarnos una última exhibición de su gran, inigualable e inolvidable talento. Hall of fame en los corazones venezolanos, sin duda; para Cooperstown... habrá que esperar.
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